PSICOLOGÍA Y CRECIMIENTO PERSONAL

 EMOCIONES

“El ser consciente de que somos seres emocionales, es el primer paso para poder estar siendo.

No se puede tener un paso ligero sin saber que se tienen pies, de la misma forma que no se puede vivir sin conocer las emociones que nos habitan. Afortunadamente, más tarde o más temprano tenemos que hacer los deberes sobre nuestras emociones”

 Yolanda López

 

  Fuegos

  Cada persona brilla con luz propia
  entre todas las demás.
  No hay dos fuegos iguales.
  Hay fuegos grandes y fuegos chicos
  y fuegos de todos los colores.
  Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento,
  y hay gente de fuego loco, que llena el aire de chispas.
  Algunos fuegos, fuegos bobos,
  no alumbran ni queman;
  pero hay fuegos que arden la vida con tantas ganas
  que no se puede mirarlos sin parpadear,
  y quien se acerca, se enciende.

 Eduardo Galeano

 

 

 

LO QUE VOY SIENDO 

Crisis de ser lo que soy ahora

             Crisis de  no ser ya…                             

     Crisis de  no poder hacer lo que hacía. 

             Crisis de no sentir igual.

    Crisis del ahora puedo… diferente… que no es lo mismo.

Crisis de no saber dónde estoy, ni a dónde iré, ni a qué pertenezco…antes sí.

                              Crisis del estar “en” y “con”

     Crisis del ser, crisis del hacer, crisis del estar…

     El agua del río pasa… el agua del río se va para volver a ser…

     El agua del río es limpia porque fluye.. no quiero agua estancada

                                            Acepto el “ya no” porque “quiero ser” …

  "Sólo la propia y personal experiencia hace al hombre sabio." (Sigmund Freud) 

 

¿QUIÉN SOY?

¿Quién soy? Ahora… sí…. No ayer, sino justo ahora. ¿El porqué de esta pregunta?

  Quizás porque ya no somos los mismos que hace un    momento (ya lo dijo Jorge Manrique..).

  Cuando salí de mi casa esta mañana, viví y sentí aquello  de    tal forma, que ya no podré volver nunca de la  misma  manera.  Las experiencias conscientes o inconscientes, sí:  ambas. Todo  cuenta. Nada pasa gratuitamente, aunque sea  de “puntillas”.

 Hasta el hecho de ignorar cualquier experiencia, ya está hablando de lo que es atendido por mí y lo que no. El ignorar lo que ocurre aquí o allá, ya está hablando de mi realidad, así como  de lo que me importa o a lo que soy capaz de prestar atención. Como dice la PNL: “El  mapa no es el territorio”. Y ese mapa lo construyo yo con mi forma de ver el mundo. Imagínate unas gafas tintadas que te permiten ver ciertos colores y sin embargo, otros pasan desapercibidos.

Sobre mi identidad y lo que “soy yo ahora” podríamos hablar largo y tendido porque es, además, una pregunta que nunca se contesta cómodamente y que siempre es susceptible de ser cambiada.  Lo veo como un regalo.

Tal vez porque somos camino, y lo vamos construyéndolo a cada paso que damos; tal vez  porque podemos decidir qué paisaje nos va a acompañar. 

Quién no se ha dicho alguna vez: “cómo pude hacer eso? ¡ay, si hoy me ocurriera¡¡ - pero te ocurrió entonces, y el paisaje era el que era. ¿Es hoy igual tu paisaje? ¿qué has cambiado? ¿qué paisaje crees que es? ¿cambiarías algo de él?

La identidad se me presenta como algo poderoso para conocerse y para entender tu camino. Si no, me parece como el haber acudido a una fiesta, con los ojos tapados, sin tan siquiera saber a lo que hemos ido o saber por qué estamos aquí.

La simple pregunta de ¿“quién soy”? nos puede descolocar… no nos asustemos. Quizás estemos en un buen camino hacia conocer precisamente eso: “quién soy ahora”?

¿No te parece maravilloso?   QUIÉN SOY YO AHORA…..

 "Nadie baja dos veces a las aguas  

  Del mismo rio. Se detiene.Siente

  Con el asombro de un horrror sagrado

  Que él también es un río y una fuga.

  Quiere recuperar su mañana.

  Y su noche. Y su víspera. No puede"

                  (Borges)

   MI AMOR SALVADOR

   El amar es algo que se aprende.

   El cómo amamos nos muestra cómo somos. 

  ¿Qué tipo de personas nos aman?

  ¿A qué tipo de personas amamos?

  ¿Qué le pedimos al amor?

  ¿Cómo necesitamos que nos amen?

¿Cómo nace el amor en nosotros? ¿Y cómo crece? ¿Cómo se nos muere el amor?

¿Que ocurre si ese amor se marcha? ¿Qué nos provoca un amor que no sabe amarnos?

¿De qué nos está salvando nuestro amor?

 "El que no ama ya está muerto" (A.Schopenhauer)

 

MI MUNDO EMOCIONAL

Si te pregunto qué sientes… seguramente sabrás contestarme…

Si te pregunto “¿por qué?”, me darás una razón… o me dirás que no lo sabes.  

Si continúo preguntando: ¿cómo sabes que sientes eso?  - quizás también fluya fácilmente tu respuesta… pero … 

Y si te pregunto:”¿qué es una emoción?” … quizás sólo puedas sonreírme con un “no sé”…

“Casi todo el mundo piensa que sabe qué es una emoción hasta que intenta definirla. En este momento, prácticamente nadie afirma poder entenderla” (Wenger, Jones y Jones, 1962)

Imaginemos que nuestro mundo emocional es una ciudad, con unos habitantes que son nuestras emociones.

 

 

   El indagar sobre tu mundo emocional es como intentar      descubrir una ciudad metiéndose en sus calles, y conociendo   las historias y la utilidad de cada quiosco, de cada soportal, de  cada edificio: “¿quién vive ahí? ¿qué hacen?¿cuándo se construyó el edificio?... quizás haya que remodelar alguna escalera o pintar la fachada. Pero lo que ahí aparece, lo que sucede en la ciudad: sus coches, sus atascos, su ruido, su olor, si hay pájaros o no, si las fachadas o sus calles, están sucias o limpias, tienen relación con sus habitantes, y en la forma en que viven. Todos los ciudadanos de esa ciudad se relacionan. El buscar esas relaciones, también nos puede ayudar a entender por qué una ciudad es como es, y por qué funciona como funciona. También a través del conocimiento de su historia, de su idiosincrasia,  de su naturaleza y elementos, podemos gestionar cambios para acercarnos a tener esa ciudad que queremos. Porque nada es fortuito, y nada pasa sin dejar huella, aunque pase de puntillas. Nuestra ciudad emocional está ahí esperando ser conocida, desvelada y cuidada.

El conocer lo que uno siente, quiénes son sus habitantes, aunque no esté exento de dificultades, es el primer paso hacia la Inteligencia Emocional. Para hacerlo primero hay que sentir, y ser consciente de lo que estoy sintiendo. Reconocerlo y aceptarlo en lugar de esconderlo – aunque no nos guste (esto me hace enfadar, amo a esta persona, me da rabia que, estoy triste porque …)

Ponerle palabras a esta emoción es hacerlo explícito y sacarlo de las sombras diferenciándolo de otra emoción. Es un gran paso en nuestro camino hacia el autoconocimiento.

Aceptar es recoger y abrazar lo que siento como algo posible y loable,  donde no juzgo.

Quizás la parte más difícil para algunos sea aprender  a gestionar de forma saludable mi emoción si hasta ahora no lo hacíamos. Y esto no es posible si no hemos hecho antes todos los deberes que acabamos de citar. Porque es el anillo o ciclo de mi  emoción: sentir, aceptar, abrazar, gestionar, reflexionar, aprender y crecer. También en ese anillo cabe el transformar una emoción en otra más saludable.

Darwin fue un gran investigador de las emociones descubriendo que servían para sobrevivir, adaptarnos al medio y desarrollarnos. Que las emociones tenían su función biológica y por lo tanto, no debían ser estigmatizadas. A partir de sus importantes indagaciones sobre la emoción se elaboraron teorías que aún perduran hasta nuestros días.

Como propuesta para esta nueva temporada, mirémonos sin juzgarnos y exploremos qué sentimos, cómo lo sentimos, ante qué y qué hacemos con eso. Quizás dejemos el patio como está, o nos apetezca reformas. Al fin y al cabo, no podemos evitar sentir lo que sentimos, pero sí tenemos la libertad de ser responsables de nosotros mismos y de cómo decidimos vivirnos.

 

ACEPTANDO PARA FLUIR Y FLUYENDO PARA ACEPTAR

"No crees resistencia; fluye para hacer tu camino, vibrando en el amor. Todos estamos 

 

 

relacionados. Pero cuando no vibren con lo que tú sientes: acéptales, y que tú seas ese cambio que quieres ver en los demás. Sin querer cambiar a nadie. Sé tú mismo con todas las consecuencias". "Las personas que nos pueden, que nos hacen saltar el ego, que nos hacen enfadar, SON NUESTROS  MAESTROS que conviven con nosotros. Y nos demuestran que todavía NO hemos alcanzado la automaestría" (Suzanne Powell)

 

"La virtud es la salud amorosa. Es la integración de los 3 amores: 1) amor al prójimo (le damos al otro la calidad del "yo") 2) amor pagano (el de los enamorados, el del goce) y el 3) es el amor a lo divino (que es el amor a los valores, al bien, etc). Si alguno falta, falla la plenitud de la persona y se paga con la insatisfacción" (Claudio Naranjo. Entrevista de E.Punset en "Redes") 

 

LA DECISIÓN DE AMAR

Amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es dedicación y entrega. Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor. Tu amor es un ejercicio de jardinería: arranca lo que hace daño, prepara el terreno, siembra, sé paciente, riega, procura y cuida.

Debes estar preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvias, mas no por eso abandones tu jardín. Ama a tu pareja, es decir, acéptala, valórala, respétala, dale afecto y ternura, admírala y compréndela. Eso es todo, ámala. ¿Quién puede afirmar que amar es fácil?

("La culpa es de la vaca" - Jaime Lopera y Marta Inés Bernal)

 

 Cuida de tus pensamientos porque se volverán palabras.

Cuida de tus palabras porque se transformarán en  actos.

Cuida de tus actos porque se harán hábitos.

Cuida de tus hábitos porque forjarán tu  carácter.

Cuida de tu carácter porque formará tu destino

                                                     Y tu destino, será tu vida

                                                                             (Mahatma Gandhi)

 

LA NEGOCIACIÓN QUE NO HACE DAÑO

La vida es una negociación constante con todo lo que te rodea. Lo hacemos desde que nacemos; sin darnos cuenta ya desde niños  vamos adquiriendo esa capacidad de acercamiento en el que “yo doy y tú das” como parte de la adaptación al mundo.

Es un proceso flexible, dinámico, abierto que si  no se produjera, nadie podría vivir al no encontrar puntos comunes con tu vecino, con tu hermano, con tu pareja, con tu mascota..en el trabajo.

En la vida adulta muchas veces nos es difícil negociar porque desde niños no nos han enseñado a hacerlo. Unas veces porque se nos concede todo, otras porque se nos impone sin explicarnos el porqué, y otras porque no se nos abre la mente a la negociación.

En la vida adulta, la negociación es una capacidad de avance hacia lo que deseamos, proporciona una solidez de saber actuar, una forma madura de pensamiento , una orientación productiva hacia tus objetivos y  sin duda una facilidad de supervivencia en cualquier empresa que acometamos. También de respeto no sólo hacia mí, sino hacia el otro. Porque la negociación parte no sólo de decir, sino también de escuchar activamente y luego de decidir; donde es tan importante mis expectativas como las del otro, y donde utilizo toda mi receptividad para entender lo que ambas partes queremos.
Es un “yo soy, yo estoy y yo quiero” y un “¿quién eres, dónde estás ahora y qué deseas?”

Una buena negociación se alcanza si soy capaz de dar un paso interesante hacia el otro ya que le haremos sentirse exitoso con nuestro gesto. Y esto provocará que él o ella también dé otro paso hacia mí haciendo sentir la negociación como algo útil.

En la negociación interesante, positiva y respetuosa, es aquélla que es cooperativa y sincera. Aquéllas basadas en la competitividad, en el engaño, en el establecimiento de relaciones de poder, control o en estrategias manipuladoras, pueden ser utilizadas en el mundo empresarial (el mundo iría mejor si no las utilizaran), pero en la vida personal, son dañinas e improductivas.
Cuando dos partes negocian de forma sincera, no sólo alcanzan parte de sus objetivos, sino que pueden encontrar fácilmente el respeto de la contraparte y ser un cultivo de futuras negociaciones basadas en relaciones de admiración y confianza. Tenemos claros ejemplos de personas que siendo opuestas en sus posicionamientos, guardan un claro respeto entre ellas.

La negociación en nuestro día a día, en nuestra vida personal, es una bonita empresa que basada en el amor, en el respeto, en la empatía, y en la admiración, nos coloca sin traumas ni esfuerzos en una forma muy fácil de caminar “con” y de vivir plenamente. Cualquier resistencia, hostilidad o enturbamiento emocional, se cae por si solo ante una persona que tranquilamente muestra voluntad de negociar cooperativamente.

 

"La negociación sugiere un compromiso, una posición ubicada en algún lugar entre dos  posiciones existentes" - E.de Bono
 

 

DIMENSIONES DE  MI "YO": ACERCÁNDOME A MI FELICIDAD

En estos tiempos difíciles que nos toca vivir, es una empresa ardua el mantener íntegra la alegría,  la autoestima, la motivación, las ganas de emprender, de encarar el futuro con plenitud. 
¿Pero, por qué es tan difícil ser feliz?

Cuando no se tiene empleo, cuando el que lo tiene vive aprisionado por el miedo de perderlo o de sufrir unas condiciones laborales insanas o injustas, cuando se está enfermo, cuando se puede perder la vivienda, cuando has perdido a un ser querido, cuando las condiciones económicas son malas, cuando no funciona tu relación de pareja, familiares o las sociales, cuando uno se hace mayor, cuando la familia, los hijos están mal… ¿cómo se puede preguntar POR QUÉ ES TAN DIFÍCIL SER FELIZ?’

El ser feliz es una cuestión de propia decisión y sobre todo, el objetivo principal de todo ser humano. Cualquier pensamiento, cualquier acción, cualquier empresa que acometamos,  si nos paramos a pensar, su fin último es LA FELICIDAD.
Suena naif, hasta un poco absurdo. Pero Sí, el ser feliz es una cuestión de responsabilidad (tú eres tu felicidad).

Sin perdernos en cuestiones filósoficas, la dificultad radica en que nuestra felicidad la confundimos con todo. Y para nosotros, ser feliz está basado en el cumplimiento de un montón de objetivos diferentes asumidos como una unidad compacta e indivisible . Está condicionada a factores externos siempre, con lo cual, con todo lo que hay ahí fuera, lo más normal es que nunca vayamos a ser felices. Esto es como querer agradar a todo el mundo: será siempre imposible. La felicidad no va a venir a tu ventana si siempre le ponemos condiciones en las que nosotros no podemos participar.

Preguntémonos: “¿qué es para nosotros la felicidad?” ¿Cómo podemos ser felices?

Y ahí es donde viene la chicha:
 

                    YO SOY                 YO ESTOY                  YO TENGO                  YO PUEDO

 Si completamos estas frases, veremos que “yo soy” no necesariamente se corresponde con un “yo tengo”; un “yo esté” tampoco suele corresponderse con un “yo pueda” .

Si yo no tengo trabajo, yo estoy desempleado; sin embargo, podría significar: “yo puedo (encontrar otro empleo)” o  “yo soy (un buen trabajador, yo soy muy válido)”..

Pero si no realizamos estas distinciones entre estado, identidad, capacidad y circunstancias estaremos metiendo en el mismo pack todas los agentes externos de los que no somos responsables junto con nuestra esencia. Entonces estaremos abogados a ser lo que “la externalidad” decida que nos toca vivir. Y si mañana la empresa para la que trabajamos nos despide, en nuestro “yo” vendrá traducido por un “yo soy nada”, “yo no tengo nada”.
Así es prácticamente  imposible ser feliz. Nuestra felicidad está en manos de otros, y no de nosotros. No hay manera de dejar intacta nuestra felicidad. En cuanto en el metro nos pise alguien, estamos condenados a la más completa infelicidad. Un completo desastre.

La vida de cada persona está formada por distintas dimensiones: yo padre/madre, yo trabajador, yo amante, yo amigo, yo vecino, yo …. Y cada dimensión está interrelacionada con la otra, pero NO ES LA OTRA. Dejando clara esta distinción, claro que nos puede afectar pero NO LA OBLIGA a ser la otra.

Os propongo escribir en una hoja vuestro “yo” diferenciado, leerlo luego, y descubrir en toda su magnitud y dimensión lo que realmente sois y vivís. A partir de ello, la perspectiva de la felicidad estará más cercana, y además, podréis concebiros con otro enfoque más conciliador con la felicidad.

Que no se nos escape la felicidad, porque nos la merecemos.

 

DOY PERMISO A MI FELICIDAD

Hoy no quiero inspirarme en teorías ni en paradigmas. Quiero, desde la esquina de mi vida, hablar en zapatillas de andar por casa, lo que todos vivimos o viviremos, nos guste o no nos guste.

 

En nuestra historia particular que vamos tejiendo día a día, nos encontramos-y si no lo  hemos hecho todavía  ocurrirá- con situaciones o con personas que nos hacen daño sin considerarlo nosotros “justo”.

 

Hechos, palabras, contextos, que son como lanzas, como dagas envenenadas que no entendemos por qué tomaron la dirección a nuestro interior haciéndonos mucha pupa. Solemos decirnos: “si yo soy buena persona. ¿Por qué me hace esto?”, “ si yo no me lo merezco ¿por qué me pasa esto?”…. bien..

Hay especialmente situaciones y personas que son maestros en la provocación y en la aparición de desastres vitales; directores de orquesta para el daño,  como si su única naturaleza y fin fuera el de aniquilar almas. Y es ahí donde yo me veo en una explanada desierta, con frío, mirando 360º alrededor de mí preguntándome “¿por qué a mí?”.
Una persona muy querida me decía con gran sabiduría: “esto no es contra ti. Están como están por dentro, y necesitan sacarlo. Tú no has hecho más que cruzarte en su camino. No es nada personal. Sólo debes tenerles pena por ser tan infelices como para hacer esto”. Y comparto su opinión, ciertamente.

Si me alejo de mí, si miro a las personas que conozco: veo, oigo y reconozco que a ellos les pasa a veces lo mismo. Ellos tampoco entienden. Ellos también se preguntan y buscan sentido a lo que no pueden entender. Y descubro y vivo que esa búsqueda de justificación por nuestra parte, es de un desgaste enorme, pero también tremendamente futil porque además nunca nos lleva o nos trae una respuesta que nos satisfaga. Tampoco existe una respuesta, aunque la pongamos en el guión. Pero "TENEMOS" que hacerlo porque todos necesitamos meter en saquitos nuestras experiencias; categorizarlas, ordenarlas en cajones por colores y formas, ponerles nombres, causas, consecuencias, pegarles etiquetas, darme el papel de víctima, y por supuesto, también darle a alguien el papel de verdugo. Es nuestra manera de ordenar nuestro mundo. Y entonces, parece que nos sentimos bien porque ya todo lo que nos pasa tiene el tan ansiado sentido, tiene una explicación.Y hasta que no lo hacemos, no paramos ni nos sentimos tranquilos.

El aprendizaje para seguir creciendo, para seguir desarrollando nuestra felicidad, empieza por parar de buscar: causas, justificaciones, culpables y víctimas. Lo que nos pasa porque ocurre ahí afuera, pasa simplemente. Algunas veces participamos sin saberlo, a veces contribuimos y a veces, simplemente lo sufrimos o lo permitimos. Y nada más.
Nosotros sí somos autores de lo que esto o aquello nos produce. Porque si no podemos cambiar-ni debemos- al otro, sí mandamos sobre nuestro templo que es nuestro cuerpo y nuestra mente. Nosotros decidimos qué hacemos, qué sentimos, qué pensamos, qué decimos.

Así que, cuando alguien o algo parezca como si nos machacara o nos arrasara, es su verdadero problema. Nosotros no somos ellos. No somos responsables de lo que hagan. Pero sí somos responsables desde nuestro dedo gordo hasta nuestra punta de la cabeza qué vamos a hacer y qué vamos a sentir.

Yo he decidido ser feliz hace tiempo. Cuesta mucho. Es una gimnasia diaria que continuaré toda mi vida.
Y aunque a veces flaquee, yo apuesto por la felicidad. Parte de esa felicidad significa no responsabilizarme ni participar de la infelicidad del otro. La compasión es importante. El éxodo del odio de dentro de uno, es una auténtica liberación porque ahorra energía negativa en reproches, en venganzas, en estar pendiente de conductas nocivas, en conductas tóxicas que te impiden centrarte en lo saludable. No estoy como para perder el tiempo, que es tan corto, en esto. Ni de broma.

Sigo trabajando en mi felicidad y en la de los demás. En ello entra la asertividad  y el respeto por lo que uno ama. Y en utilizar los recursos que uno tiene en lo positivo.

Por lo tanto, que cada uno gaste sus pilas en lo que le apetezca. A bien seguro que yo voy a gastar las que me han dado en todo lo que da felicidad y bienestar emocional.Mis amigos, mis familia, mi yo y mi mundo  lo celebran conmigo¡¡¡ No ahorres en tu felicidad.

"La felicidad es algo frecuente. No es algo que pase un día en que no estemos en el Paraíso"
 

 

LA INDEFENSIÓN APRENDIDA: EL CUENTO DEL ELEFANTE Y LA ESTACA

 

La teoría de la Indefensión Aprendida (learned helplessness) de Seligman (1967) tiene sus defensores y sus detractores. 

Fue postulada a partir de un experimento con dos perros en el que  a las pobres criaturas se les aplicaba corrientes eléctricas (ésta es la parte fea): Uno podía escapar accionando una palanca con el hocico; sin embargo  el otro perro no podía. Además, éste último podía librarse de las corrientes eléctricas si el primero lo hacía antes. Es decir, el primero aprendió que podía escapar a su suerte realizando el acto de presionar la palanca pero el segundo, como consecuencia de que no iba a poder escapar a las corrientes, ni siquiera se molestaba en cambiar nada, aunque tuviera una mínima oportunidad de evitarlo.

Esta teoría ha sido estudiada a través de varios experimentos con personas (sin darles descargas, claro) y animales (espero que a éstos tampoco) siendo matizadas estas dos conductas incluyendo otros aspectos como las atribuciones causales que realizamos (nuestros diálogos internos donde ponemos “causas” a todo lo que nos ocurre o sentimos), nuestra autoestima, nuestra personalidad, el tipo de indefensión que sentimos, etc. Es una condición que abarca lo volitivo (la voluntad), lo emocional y lo conductual.

En cualquier caso, esta teoría me acerca a situaciones para nosotros terribles que vivimos o conocemos que viven otros: en el mobbing laboral, donde el trabajador es desgastado con cuenta gotas, sin ninguna posibilidad de escapar ya que cada día ha de volver a su puesto sabiendo lo que le espera; el bullying donde al niño o adolescente no le queda más remedio que desear que le cambien de colegio, o se cambien los agresores; genocidios a pueblos o sociedades, a colectivos o grupos, por gobiernos, o grupos más numerosos, fuertes o con más recursos;  torturas psicológicas o físicas a personas tachadas de “amenazas” donde son sistemáticamente machacadas sin que hagan nada para evitarlo; personas receptoras de abusos o faltas de respeto por sus parejas en las que no son capaces de defenderse. 
Hablando en líneas generales, y sin concretar experiencias ni contextos, la persona, pudiendo intentar pequeños cambios en algunos casos – sirvieran o no sirvieran para mejorar su situación, sufren con resignación las “descargas” emocionales, psicológicas o físicas.

La indefensión aprendida de “para qué voy a hacer algo si no va a servir de nada” está a la orden del día. La gente con depresión, suele abrazar esta condición de indefensión tanto como indefensión personal (“yo no puedo hacer nada, pero los otros sí”) como universal (“yo no puedo hacer nada pero los otros tampoco”). La primera, con un gran desgaste en la propia autoestima.

En cualquier caso, la lectura de esta Teoría, haya sido reformulada o no, la enlazo con el cuento del elefante de la página de Inicio:


- A veces no hacemos nada porque creemos que no podemos cambiarlo
- A veces no hacemos nada porque hemos aprendido en el pasado que no podemos cambiar nada.
- A veces no hacemos nada porque no hemos descubierto que antes no podíamos y ahora sí podemos.
- A veces no hacemos nada porque no hemos aprendido a hacer algo
- A veces no hacemos nada porque no nos damos ninguna oportunidad
- A veces no hacemos nada porque no nos damos ninguna oportunidad o no se la damos a los demás.
- A veces no hacemos nada porque nos enseñaron que no podíamos hacer nada

Vuelvo a leer el cuento de la página de Inicio sobre el elefante y la estaca,  y a reflexionar sobre cuántas cosas puedo cambiar. También sobre acciones que puedo emprender para ayudar a cambiar cosas que no nos gustan de este mundo, a emprender pequeños proyectos que pueden producir cambios en los otros...

Puede que no quiera cambiar nada, pero si nuestro deseo es generar el cambio...¿puedo intentarlo?

 "Las grandes almas tienen voluntad, las débiles sólo tienen deseos" (proverbio chino)

 

NUESTROS PENSAMIENTOS SE PUEDEN ALTERAR CON NUESTRAS EMOCIONES:  ALQUIMIA EMOCIONAL

 

Los símbolos están conectados con nuestras emociones, y éstas conforman nuestro pensamiento.                                                                                                                         Jose Manuel López Benedí habla de la hermenéutica o interpretación de los símbolos desde el punto de vista metodológico (no de la percepción subjetiva): de cómo estructurar los símbolos, cómo aplicarlos a nuestra vida y a través de ellos, realizar cambios.

  

//youtube.com/watch?v=FhqXefDQf6w

 

Mi mapa no es el territorio

“El mapa no es el territorio” es una de las frases célebres que tanto me gustan y que conocí con la PNL (Programación Neurolingüística). Fue formulada por Korzybsky y  pronto acuñada por este modelo. En ella viene a decir que nuestros patrones de sentir, interpretar, conformar nuestro mundo no son realmente lo que existe ahí fuera sino NUERSTRO MAPA. Esto, a primera vista, puede deprimir; para mí, sin embargo, es una gran oportunidad de cambiar nuestra realidad, elaborar un mundo ahí fuera más amable y con más ventajas para ser feliz. También nos enseña que los demás pueden gozar de más oportunidades frente a nuestros ojos y los de los demás.

Lo que pasa ahí fuera y que percibimos, es captado por nuestros órganos perceptivos, pasando al sistema límbico y de ahí a la corteza cerebral. En esta ruta, toda esta información que se va “enriqueciendo” y transformando por nuestro sistema cerebral y nervioso, pasa además por otro tipo de estructuras intermedias, tanto aferentes (entrantes) como eferentes (salientes). Y lo que puede ser una sencilla percepción, pasa a  transformarse en algo lleno de significados e interpretaciones. Es decir, lo que vivimos como “lo de fuera”  por sí solo no lo es: hemos elaborado nuestro mapa, porque ya toda la información recibida ya la hemos filtrado y re-elaborado.....

Nuestro cerebro tiene su parte emocional, y su parte cognitiva. La primera, correspondería al sistema límbico (formado por la amígdala, el hipocampo, el tálamo y el hipotálamo) y la segunda: la corteza cerebral. Ambas están interconectadas y se interrelacionan temporal, espacial y funcionalmente. Sentimos, y cogemos lo que sentimos y lo utilizamos. Con el resultado, volvemos a sentir..

Dado que filtramos todo lo que sentimos, todo lo que nos toca, para acabar de producir algo de nuestra propia cosecha, quizás no será igual mi mundo que el del vecino, ni siquiera igual a lo que está fuera de mí. Porque yo, como persona, he puesto mi impronta en mis sentimientos y emociones.

En los patrones que elaboro, participan mis valores, mis creencias, mis experiencias, pero también de las personas que me han educado según sus propios valores...

Una forma de crecer personalmente es a través del conocimiento propio y para ello, debemos indagar en nuestros patrones mentales que hemos ido elaborando gracias a nuestras experiencias, nuestros pensamientos, nuestros aprendizajes, nuestras emociones que retroalimentan los pensamientos, y éstos a nuestras emociones…la participación en todo ello de los valores y creencias heredados de nuestros padres y familiares…

¿ VASO MEDIO VACÍO O MEDIO LLENO? - PSICOLOGÍA POSITIVA

 

 Podemos pasar por el rasero de la negatividad todo lo que nos acontece, o sin embargo, mirar desde más arriba del vaso para ver ¡todo el agua que aún nos queda¡…

…podemos ver que a nuestro vaso le falta un porrón de agua, o que, muy al contrario: todavía podemos seguir bebiendo. ¡qué afortunados que somos¡¡

La psicología positiva es una nueva corriente psicológica que nos hace ver ese vaso medio lleno en todas nuestras facetas vitales. Siempre existe esa medio parte positiva; siempre podemos subirnos en nuestra banqueta para mirar desde esa perspectiva tan alentadora.

Hasta muy adentrado el siglo XX, todo lo referente a la salud venía precedido del descartar la enfermedad. Para estar sano, había antes que negar la patología o el transtorno. Sin embargo, con la llegada de la psicología humanista en los años 60 y actualmente con la aparición de la psicología positiva (años 90), el individuo es visualizado desde todas sus facetas que le proporcionan bienestar. La salud, como dice la OMS, no es sólo no padecer enfermedad alguna, sino sentirse y percibirse sano. De nada nos sirve ser guapos si no nos sentimos guapos.

La psicología positiva, se ha encargado de indagar, desde el abordaje científico, cuáles son esos factores que hacen ser felices a las personas felices.

La psicología positiva estudia al individuo desde la salud y no desde la enfermedad.

¿y quién fue la persona que decidió taconear sobre la concepción vigente de la salud psicológica? :

Ya el mundo griego, con Aristóteles y sus escritos sobre la felicidad (eudaimonia), pero también la corriente humanista con Carl Rogers y Abraham Maslow. Sin embargo, fue Martin Selingman y Mihaly Csikszentmihalyi (Universidad de Pennsylvania y Chicago respectivamente) quienes tomaron la bella tarea de investigar sobre lo que nos hacía felices.

Y ahora viene la interesante pregunta  ¿Y qué nos hace felices?...volviendo sobre mis palabras, recordaros la famosa pirámide de Maslow: se descubrió que una vez cubiertas las necesidades básicas de esa pirámide, lo que nos hacía más felices es todo aquello relacionado con las relaciones interpersonales. Es decir, tejer una saludable red social es un buen colchón para los golpes y un índice certero de salud.

Pero hay otros factores de vital importancia si queremos ser felices:

la creatividad, el optimismo, el fluir, la resiliencia, la inteligencia emocional, gratitud, sabiduría, alegría y el amor. Algo tan evidente que a veces se nos cuela por el sumidero de nuestras vidas. Lo dejamos aparcado por la mañana y con la lona encima puesta, para que no coja polvo.

Algo que ya sabían nuestros padres, hemos acabado olvidándolo; han tenido que crear una bonita corriente psicológica en EEUU para recordarnos lo de toda la vida: “vete con los amigos, diviértete, y si te sabes algún chiste bueno, CUÉNTALO QUE NOS RIAMOS. Luego vuelve a casa pensando la suerte que tienes por tus amigos, y lo que te has reído esta tarde¡” - un consejo de “zapatillas y andar por casa” que ha sentado cátedra porque repito: hemos olvidado lo barato, sencillo y accesible que es ser feliz.

 

 

QUÉ ES REGEM 
 

RegeM es un método de educación corporal ideado para reconducir o reeducar al cuerpo y llevarlo  a su estado original de armonía, simetría y equilibrio. Está basado en el estudio del cuerpo como comunicador y reflejo claro del estado interior de la persona.
Reeducando el cuerpo físico a través de la alineación correcta profunda y  la simetría, moldeándolo hacia lo que es en su origen, la persona recupera su esencia, salud, belleza, armonía y  juventud, entre otras cualidades del bienestar. 
El  método RegeM, está inspirado en la idea original del ballet clásico. Desde la toma de tierra, a través de los pies, fortaleciendo, dotando de elasticidad al tendón de Aquiles y respetando la alineación del cuerpo a partir de un centro, comprobaron que el cuerpo, a demás de adquirir belleza y armonía, conseguía la fuerza interna, que les llevaba a sentir la elevación natural del mismo, desde la tierra hasta el cielo.
Con otro nivel de conciencia, y de forma más depurada,  combinado con otras enseñanzas como la meditación, el Reiki y el masaje, entre otras, experiencias personales, con alumnos y pacientes, se fue gestando y elaborando  un método con unos resultados físicos y personales muy visibles y efectivos, un método que hoy llamamos RegeM, método para la integración de la alineación correcta.
 
                                                                    

MEJORAS/DESARROLLO

PLANO FÍSICO
Comienzan a desaparecer dolores eventuales o persistentes de años, de forma natural. Esto es casi inmediato cuando se comienza el método RegeM por primera vez.
Se han llegando a corregir en alumnos, herencias familiares físicas, tendencias posturales propias o adquiridas por conductas erróneas  u otras razones, que en el plano físico se manifiestan en gestos, posturas acomodadas, entre otras. Estas mismas pueden provocar con el tiempo, dolores, contracturas, lesiones, o simplemente tener la sensación de encontrarte  incomodo en tu cuerpo, sin saber por qué.
Las lesiones y contracturas musculares se consiguen mejorar bastante, y siendo constante con el método pueden llegar a desaparecer.
 Comienza a aflorar la belleza de cada persona, puesto que se trata de un método de integración de la alineación correcta profunda, con lo que se igualan bastante el lado derecho e izquierdo del cuerpo.
La persona se siente mucho más cómoda en su piel, entra en un estado de belleza.
 
El método RegeM proporciona una fórmula para que todos los músculos y tendones del cuerpo adquieran elasticidad consciente sin dolor, desde sus puntos de apoyo y descarga, por lo que se definen y fortalecen, sin necesidad de practicar ejercicios duros.
Se  adelgaza de una forma natural porque el cuerpo se descongestiona, el organismo comienza a funcionar en equilibrio, elimina fácilmente lo que no necesita y se sacia con menor cantidad de comida.
Con el método RegeM la persona puede practicar deportes, danza o cualquier tipo de ejercicio complementario. Con un resultado muchísimo más satisfactorio; ya que se siente, más ágil, con soltura, fuerza  y con más movilidad.
Este método es aconsejable para personas de todas las edades, también para deportistas, bailarines, para personas que tengan algún tipo de lesión, en definitiva para todo tipo de personas.

PLANO MENTAL / EMOCIONAL
Todos estos resultados físicos, que nuestro cuerpo materializa, en primer lugar van acompañados de un cambio de conducta hacia nosotros mismos. Nos dirigen a la evolución  de los pensamientos, formas de actuar respecto a situaciones, acontecimientos y nos aportan una nueva visión en nuestra manera de relacionarnos con nuestro interior y el exterior.
Aflora la seguridad en uno mismo, la persona se siente más equilibrada y más serena.
Las fórmulas que hemos adquirido  de nuestros antepasados, van integradas en la información genética, por lo que son más  válidas, al ser capaces de reciclarlas a través del lenguaje corporal.
Evolucionar en el plano físico, conlleva como resultado evolucionar en el plano mental/emocional, porque ya no encontramos coherencia entre las tendencias  anteriores y el nuevo cuerpo. 
 
PLANO ESPIRITUAL
Conducir al cuerpo a su estado físico más armónico, es la vía más rápida de conexión con la espiritualidad, es el enchufe. Puesto que somos materia, materia es donde vivimos y materia es con lo que convivimos. Experimentar físicamente, la energía vertical y horizontal. Sentir la toma de poder, conectando con la tierra a través de los pies, nuestras raíces, nuestro soporte vital.
Integrando el método RegeM, el cuerpo entero inicia el camino del desahogo, la descarga, la descongestión general del organismo y la liberación del ser.

  

UN ENCUENTRO: EL CHI-KUNG Y MI "YO"

Os voy a hablar de un descubrimiento que para mí fue el punto de partida de un largo viaje que aún no ha terminado y que descubrí de forma,digamos, casual: “el Chi-Kung”.

Un día tuve la oportunidad de meterme unos madrugones de aúpa para irme al quinto pino de una sierra a hacer una cosa rara que me recordaba al Tai-Chi que había practicado hace años. Había que meditar, otras moverse muy muy despacio, otras seguir una secuencia de movimientos a modo de dibujar en el espacio…controlando la respiración...

Empecé a ir otro día, y al otro, y al otro…y cada día, tenía más sueño al empezar  pero al acabar iba en una nube y con las pilas cargadas. Sentía cosas nuevas: un vagón de emociones que pasaban para llegar luego la calma que se apoderaba de mí. Empecé a sentir emociones tan tranquilas y positivas que iban ocupando cada vez más mi "yo". Aquellas clases, esos espacios, se iban convirtiendo en un momento sagrado de mi "yo"con el universo

Mejoré de todos mis males, hasta del mal genio que uno padece cuando le hacen madrugar en vacaciones. Pero aquella experiencia fue como si una ventana que había estado cerrada hace mucho tiempo, de forma natural se abriera, y pudiera entrar la luz, los sonidos, los paisajes, el bienestar.

Pues ese Chi-Kung (al que algunos que no lo tienen asimilado le llaman King-Chú-hay que acostumbrarse al nombre) es una serie de técnicas orientales donde se busca la armonía entre mente, respiración y cuerpo. Tiene distintas corrientes, y conocerlo, requiere un sumergirse en la cultura oriental china.

Podría extenderme sobremanera para contaros lo que hizo conmigo el Chi-Kung. Quizás será mejor que no os diga nada y que descubráis por vosotros mismos lo que podéis hacer juntos.

www.chikungtaojanu.com

www.brainwavelab.blogspot.com

http://www.ichingdao.org

 

“HABLA CHUCHO QUE NO TE ESCUCHO, O ¿¿¿SÍ???”

Muchas veces recibimos críticas de forma constructiva. Otras, no tanto. Unas veces las asumimos de forma natural, y otras nos revuelven y nos desatan.

El que sea de una forma u otra depende del camino que decidamos tomar:  la aceptación de la crítica o la defensa de la crítica.

La primera requiere esfuerzo, pero la segunda …

La primera no es un camino fácil, pero si se practica, cuando lo recorres, llega a ser hasta placentero ya que ves de una forma clara cómo has crecido internamente. Algo ha germinado dentro. La segunda te desgasta y te consume gratuítamente.

La primera es como cuando empiezas a hacer deporte tras un largo parón: al principio se te salen las tripas al primer minuto; las agujetas te corroen al día siguiente - con el tiempo, descubres que puedes hacer un mayor recorrido¡ y encima  disfrutas de tu progreso. ¡Dos al precio de uno¡¡Con la segunda, es probable que empieces a echar espuma por la boca y tu vecina crea que eres el hombre lobo.

 

 

En mi caso, la aceptación de la crítica partió  de mi madurez, de un proceso trabajado y deseado que llegó a través de la búsqueda del respeto, de la asimilación natural, de la aceptación, y desde luego, no ha sido un recorrido fácil. Sin embargo, hoy puedo decir que ha valido la pena, y es mucho más placentera mi libertad actual que la que tenía antes porque la asumo desde la libertad del otro: los demás son libres para expresar lo que consideren, y yo, como ser de este universo, gozo también de esa libertad de recoger o de ignorar lo que flota por el aire.

 

Las personas somos libres para expresarnos, para opinar, para ocupar un espacio en una esquina y contar cómo vemos el saloncito desde nuestra silla. Seguramente será una visión distinta que desde la mía: Tú verás mucha luz, el otro las pelusas de polvo corriendo debajo del sofá, y yo quizás vea un magnífico tronco de Brasil dándole vida a la estancia. Tú visión, por mucho que nos parezcamos, nunca será igual a la mía. Y la respeto: Tus pelusas de polvo son tan aceptables como mi tronco de Brasil. Si vieras un marciano enfrente de ti, también sería tan real como mi hermosa planta. 

 Unas veces veremos que las críticas son crueles, las percibimos injustas, cargadas de malas intenciones, surrealistas. Bien, ésas son las más fáciles de aceptar, desde mi punto de vista, porque transmiten miedo del que las arroja, falsas expectativas sobre ti o sobre lo que debes hacer, mucha frustración, proyección de su “yo”  sobre  tu persona o una necesidad de nuestra aprobación que nunca ha llegado ni llegará.

Esas críticas no son más que gritos débiles de quien las lanza. Y en mi caso, no desata más que lástima. Acepto su rabia pero me voy con mi carrito del helado a otro parque. Este tipo de críticas no hacen daño si entendemos que son pataletas mal utilizadas porque son arrojadas sobre el otro con intención de hacer pupa. Por lo tanto, estas críticas no mutilan mi felicidad.

Otras veces, la crítica procede de alguien que te quiere, y es ahí donde yo recojo el feedback que me proporciona aquél o aquélla en quien confío. Escucho, y recojo con asertividad. Puede que esté diciendo algo que me interese mucho para gestionar algún cambio. O puede sin embargo interesarme pero no lo comparto. Doy gracias por su ayuda. Estas críticas tampoco mutilan mi felicidad.

Porque la aceptación de la crítica es un podio que nos sitúa en nuestro entorno en un lugar privilegiado; una llave que nos cierra ciertas puertas que queremos pero nos abre otras. Nos marca el punto de partida de nuestras relaciones interpersonales y nos sitúa sobre el punto desde el cual queremos relacionarnos.

Por lo tanto, no tengamos miedo a las opiniones de los demás. Si dicen blanco: es verdad, y si dicen negro: pues también es verdad. En cualquier caso, siempre será su verdad, la crea o no la crea mi verdad, porque desde mi libertad, yo decido recoger o no  esa crítica. Sin duda, es una buena postura que recoge la felicidad.

Prueba a hacer también ese camino. Verás como luego no puedes ignorarle.

 “No me interesa la alabanza ni la crítica, me basta con seguir mis propios sentimientos” (W. Amadeus Mozart)

 

 

LA ACEPTACIÓN QUE ME DEJA CRECER


Acaba la vida de regalarte algo que no quieres, que no has pedido, y que además no te gusta. Como guinda, encima te duele y te hiere. Pero ahí está. Quisieras perderte, huir, evitarlo. Pero donde vayas, ahí va a estar irremediablemente, porque es como si te persiguiera.
¿Qué hago entonces con ello?.  Me dicen que “tengo que aceptarlo”. ¿qué significa aceptar algo que no quieres aceptar??

 

 

Hablar de la aceptación es mirar de frente al mundo y a la vida. Mirar a sus ojos, sin retirar la vista a aquello que vivimos. Observar y reconocer.

Suena fácil cuando es lo más doloroso de esta vida: aceptar que esa persona amada ya no volverá, que el trabajo de tu vida no te lo van a devolver, que tu juventud se pierde irremediablemente día a día, que estás enfermo y  la salud no es posible…que no quieres estar ahí porque no te gusta..

Si no aceptamos lo que nos ocurre, fundamentalmente lo negativo, que es lo que más trabajo nos cuesta de aceptar,  creamos resistencia dentro de nosotros mismos, dándole poder a aquello que nos da tanto miedo o que nos duele. Esa resistencia, antes o más tarde nos hará aún más daño y nos desgastará. Provocará además una tensión, una malestar y una cierta orientación  que no nos satisfaga.

La resistencia es negar lo inevitable de forma activa, implementando recursos propios y negando otros que poseemos. Movilizar estrategias que nos alejan de la solución y gastar energías que quizás no nos sobren.
Emocional y cognitivamente, es querer no ver, pensar, asumir,  lo que tenemos enfrente  levantando estrategias que nos ayuden a aliviar de forma nociva lo que emocionalmente  nos provoca. Ponerse cabezota por algo que es mediante distintas estrategias: a) negación, b) evitación c) ignorancia (que podría ser considerada como una forma de negación) d) huída .

Esta negación nos causará mucha frustración al a) no cumplirse nuestras expectativas b) no aceptar que no se cumplen y c) aceptar la posibilidad de que no se van nunca a cumplir.

Hablar de la aceptación es sentir dónde estamos y cómo estamos. Abrir los brazos a la vida tal cual es, nos guste o no nos guste. Nos  haga daño o nos dé felicidad o bienestar. Recogemos y dejamos que la realidad se nos revele, nos abarque, nos envuelva. No evitamos.

Aceptar es darle un espacio de existencia a lo que “ya es” lo queramos o no. Es vivir lo que  nos ha tocado vivir en este instante. No hay lugar para esconderse de la vida.

Aceptar lo que ha ocurrido, es reelaborar en mi biografía la experiencia, en tiempo y en lugar, en mi persona. Es brindarle lo que le toca al momento. Porque todo lo que nos ocurre, ya está dentro de nuestra propia historia afectando en mayor o menor medida al “ahora”, y también “al futuro”.

Aceptar es ser honestos y sencillos con la naturaleza de las cosas. Es permitirnos estar y sentir para luego poder hacer, para volver a estar y sentir.

Aceptar es vivir con plenitud.

Aceptar no debe ser confundida con conformarse. Acepto que la enfermedad ha tocado mi puerta. Mientras no lo haga, el siguiente paso que es el de curarme, estará lejos. Acepto pero no me conformo.

Aceptando puedo ponerle palabras a las emociones y a los hechos, a todo lo que “el ser o estar” me ha producido. Y al hacerlo, mi cerebro utiliza la “ruta larga” de la integración de la experiencia, yendo desde mi tálamo al hipotálamo, de ahí al hipocampo, y de ahí al neocórtex. Va desde lo más tangible y perceptual, a lo emocional y de ahí  a lo más cognitivo.
Esta ruta larga saca del inconsciente a la experiencia llevándolo hacia lo elaborado y consciente, y provoca la perdida de su parte impulsiva y animal. Gracias a ello surge de forma más fácil,  posible y accesible  el análisis y la reflexión perdiendo fuerza lo inevitable; nuestro cerebro está aceptando. Esta ruta larga sirve también para desgastar la resistencia, y acudir a la integración de la experiencia sin agotarnos.

Hablar de la aceptación  no es ninguna novedad ni algo bizarro. Ya desde hace siglos se acude al concepto de aceptación desde distintas culturas.
Nuestro mundo construido desde las creencias y valores, cultural e individualmente, hablan de la aceptación a través de  religiones (“hágase tu voluntad”), filosofías, la meditación, el mindfulness, los abordajes de duelo... es ahora en nuestra época donde creemos haber descubierto algo que ya conocía el hombre; algo ya profundamente vivido y trabajado. Pero en esta sociedad donde lo que recoge de lo antiguo es considerado como novedoso, aprovechemos la oportunidad de la sabiduría heredada por nuestros ancestros.

Quiero aceptar que soy un ser pequeño en el universo, quiero aceptar en la incertidumbre de la vida, quiero aceptar que la vida regala y quita, deseo vivir de forma natural la experiencia, quiero aceptar la libertad del otro, quiero aceptar lo que soy y en donde estoy. Quiero aceptar que para gestionar el cambio debo aceptar primero. Quiero aceptar que la vida es alegría y también sufrimiento. Quiero aceptar que desde ahora acepto y me comprometo porque quiero seguir avanzando, y no perderme en caminos laberínticos, ni esconderme en las trincheras.  Quiero aceptar las luces y las sombras. Quiero aceptar el ser y el  no ser, si eso es posible.

Si comenzamos a aceptar, el camino hacia la salida de nuestras heridas se ha iniciado. A partir de ahí, la construcción y esperanza en el futuro es posible y real.

“El aceptar implica, en la práctica, el desprenderse de algo a lo que nos aferrábamos” – Vicente Simón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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